Sensores y bombas de insulina

¿Qué es un sensor de glucosa?

Un sensor de glucosa es un dispositivo que mide continuamente los niveles de glucosa del tejido celular subcutáneo a través de una fina aguja. Generalmente se coloca en la grasa del abdomen o del brazo y manda los datos en tiempo real a un lector o una aplicación móvil

Son dispositivos que funcionan mediante batería y duran entre 7 y 14 días (según la marca) antes de que se necesite reemplazarlos. Su colocación y retirada es indolora y se trata de dispositivos muy seguros, prácticamente exentos de reacciones adversas. ¡Incluso son resistentes al agua!

La principal función del sensor es informar al paciente sobre sus niveles de glucosa en el líquido intersticial, que se encuentra justo debajo de la piel. Aunque esta medida no es exactamente igual a la glucosa en sangre, suele ser muy cercana. Sin embargo, puede haber una ligera diferencia, especialmente cuando los niveles de glucosa cambian rápidamente, como después de comer o hacer ejercicio.

Los sensores de glucosa son útiles para personas que mantienen una terapia intensiva con insulina, ya sea mediante múltiples inyecciones diarias (más de 3) o con bomba de insulina. Al mostrar en tiempo real cómo están los niveles de glucosa permiten a los pacientes tomar decisiones informadas sobre las dosis de insulina que deben administrarse.

Una de sus ventajas más destacadas es la posibilidad de activar alarmas automáticas en el teléfono móvil, que avisan cuando la glucosa está demasiado alta o baja. Estas alertas ayudan a prevenir situaciones de riesgo y a actuar con rapidez antes de que se presenten síntomas graves.

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¿Que es una bomba de insulina?

Es un dispositivo diseñado para administrar insulina de forma continua en el cuerpo mediante un catéter subcutáneo. Las bombas antiguas requerían programar previamente el ritmo de infusión y calcular los bolos que se debían administrar en las comidas, mientras que los modelos nuevos requieren menos intervención del paciente.
Los modelos más recientes se conectan a los sensores de glucosa mediante bluetooth, bien directamente o bien a través del móvil. De esta manera, mediante algoritmos, son capaces de utilizar la información del sensor para ajustar el ritmo de infusión de insulina e incluso administrar bolos de corrección automática en hiperglucemia o suspensión completa de la infusión en hipoglucemia.
Las bombas de insulina constituyen una modalidad de terapia intensiva que administra insulina de forma continua subcutánea, como alternativa al tratamiento mediante múltiples inyecciones diarias. Están especialmente indicadas en pacientes con educación diabetológica avanzada, capaces de contar hidratos de carbono y ajustar las dosis de insulina según la ingesta y los niveles de glucosa.

En España las marcas más utilizadas y financiadas por el sistema nacional de salud son: Minimed 780g, YpsoPump y Tandem t:slim X2. ¡Pide una cita para obtener más información!

En cuanto a los aspectos prácticos de uso conviene recordar:
Las bombas de insulina funcionan mediante pilas o baterías recargables, según el modelo.
La insulina se introduce en la bomba a través de cartuchos precargados o recargables y se administra mediante un catéter y una cánula de infusión introducida en la piel, que deben cambiarse cada 2 o 3 días, rotando los puntos de inserción para evitar lipodistrofias.
Durante la práctica de ejercicio físico la bomba puede permanecer conectada. Sin embargo, la bomba y el catéter deben desconectarse para ducharse o bañarse, mientras que la cánula subcutánea permanece insertada en su sitio.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre una bomba de insulina y un sensor de glucosa?
La bomba administra insulina de forma continua bajo la piel, mientras que el sensor mide los niveles de glucosa intersticial en tiempo real. Juntos permiten un control más preciso de la diabetes.
Ambos dispositivos están indicados para personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 que realizan terapia intensiva con insulina. El servicio nacional de salud financia los sensores para todos estos pacientes, pero las bombas solo cuentan con financiación en diabetes mellitus tipo 1.
Ofrecen un control más preciso de la diabetes. Reducen y facilitan la intervención del paciente en el ajuste de terapia con insulina. Además disminuyen y advierten los episodios de hipoglucemia y el tiempo en hiperglucemia.
El sensor se cambia cada 7–14 días según el modelo, y el set de infusión de la bomba cada 2–3 días.

, puedes hacer ejercicio con la bomba y el sensor colocados, protegiéndolos de los golpes. Para ducharte o nadar debes retirar la bomba, pero el sensor en general se puede mantener, porque la mayoría son resistentes al agua.

Recursos útiles sobre diabetes

Complicaciones crónicas de la diabetes

Guía de uso de insulina

Tratamiento de la hipoglucemia

Hoja de controles