Dislipemia

Hipercolesterolemia
Hipertrigliceridemia
Estatinas y suplementos
Lipoproteína A

¿Qué es la dislipemia?

Los lípidos o las grasas son la reserva energética del organismo y participan en la formación de membranas celulares y como precursores de hormonas y vitaminas. Sin embargo, para llevar a cabo estas funciones necesitan ser transportados por todo el organismo, y durante ese transporte pueden acumularse en las paredes de las arterias y provocar arterioesclerosis y da lugar a enfermedad cardiovascular.

La dislipemia consiste en presentar una concentración de partículas lipídicas elevada en sangre, lo que favorece la arterioesclerosis. Los dos tipos principales de lípidos sanguíneos que pueden elevarse en exceso son el colesterol y los triglicéridos, y llamamos a estas patologías hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia respectivamente.

Los pacientes con hipercolesterolemia o hipertrigliceridemia tienen más riesgo de sufrir infartos, ictus y otros tipos de enfermedad cardiovascular.

Diagnóstico de dislipemia

La herramienta diagnóstica principal en dislipemia va a ser el análisis de sangre. En la analítica podemos pedir un panel de lípidos básico (colesterol total, colesterol LDL, colesterol HDL y triglicéridos) o avanzado (colesterol no HDL, lipoproteina A, apolipoproteína B).

Además en la sangre podemos realizar test genéticos si sospechamos la presencia de dislipemias monogénicas como la hipercolesterolemia familiar o la hipertrigliceridemia familiar.

Si los niveles de lípidos en la analítica son muy altos, solo con esa prueba ya puede haber indicación de tratamiento. En pacientes con valores elevados de lípidos de una forma más modesta utilizamos otras herramientas para determinar si necesitan medicación:
1. Calculadores de riesgo: En Europa la más utilizada es el SCORE 2, que tiene en cuenta varios factores de riesgo cardiovascular para determinar cuanto riesgo tiene un paciente de sufrir un evento cardiovascular en los próximos 10 años, y en función de ese riesgo decidir si requiere tratamiento.
2. Evaluación del daño vascular mediante pruebas de imagen: Podemos medir la presencia de arterioesclerosis en las arterias del cuello mediante ecografía doppler, o en las arterias coronarias mediante una tomografía que estime la puntuación de calcio coronario (CAC score). Dependiendo de si existe enfermedad y su gravedad, decidiremos si hay que instaurar tratamiento hipolipemiante.

Tratamiento de la dislipemia

El objetivo en los pacientes con dislipemia es disminuir el nivel sanguíneo de partículas con capacidad de producir arterioesclerosis. Actualmente tenemos terapias capaces de disminuir la cantidad de colesterol LDL y triglicéridos, que son las partículas aterogénicas más importantes (aunque no las únicas). Estas terapias son:

1. Cambios de estilo de vida: Limitar la ingesta de alcohol, grasas saturadas e hidratos de carbono tiene un efecto beneficioso sobre el nivel de lípidos en sangre. Así mismo el consumo suficiente de fibra y la actividad física regular son igualmente beneficiosos.

2. Complementos alimenticios: La suplementación con monacolina K (presente en la levadura de arroz rojo) o con esteroles vegetales puede ayudar a disminuir los niveles de colesterol LDL entre un 10 y un 20%.

Por otro lado, la suplementación con ácidos grasos omega 3 puede disminuir el nivel de triglicéridos entre un 10 y un 30% dependiendo de la dosis, que nunca debe superar los 2 g/día si se toman sin supervisión médica.

3. Fármacos: Solo los fármacos han demostrado prevenir eventos cardiovasculares en estudios científicos, y normalmente son necesarios para llegar a conseguir las cifras de LDL que recomiendan las guías de práctica clínica.

En general cuentan con un excelente perfil de seguridad y balance riesgo-beneficio, sobre todo las estatinas y los inhibidores de PCSK9 utilizados para la disminución de colesterol LDL. Otros fármacos hipolipemiantes son el ezetimibe, el ácido bempedoico, el icosapento de etilo y los fibratos.

Preguntas frecuentes sobre dislipemia

¿Cuándo debo consultar mis niveles de lípidos con un endocrino?

Se recomienda consultar con un endocrino si:

1. Presentas niveles de colesterol LDL >190 mg/dl o triglicéridos > 500 mg/dl.

2. Hay riesgo de enfermedad genética, definido por antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz antes de 55 años en hombres o 65 años en mujeres, o niveles de lípidos altos desde la juventud o en muchos familiares.

3. No toleras bien el tratamiento hipolipemiante que te han prescrito o es insuficiente para alcanzar el objetivo marcado en guías de práctica clínica.

4. Tienes riesgo cardiovascular elevado, por ejemplo si padeces diabetes, hipertensión arterial, enfermedad renal o ya has tenido algún evento cardiovascular.

El colesterol LDL o «malo» es una partícula lipídica con gran tendencia a acumularse en las paredes de las arterias. El colesterol HDL o «bueno» es una partícula lipídica que transporta el exceso de colesterol periférico para llevarlo al hígado y eliminarlo. Lo ideal es tener el LDL bajo y el HDL en niveles protectores.
Se recomienda permanecer en ayunas durante 12 horas antes de realizar un análisis de colesterol, pero si se puede beber agua.

Los niveles de colesterol dependen en torno a un 70% de la genética y un 30% del ambiente, mientras que en el caso de los triglicéridos sus niveles son atribuibles un 40% a la genética y un 60% a factores ambientales. Otras partículas aterogénicas como la lipoproteína A dependen casi exclusivamente de la genética.

Por tanto, los niveles de triglicéridos responden mejor a cambios de estilo de vida, mientras que para optimizar los niveles de colesterol LDL suele ser necesario realizar esos cambios y además el tratamiento farmacológico.

No. Las dos moléculas pertenecen a la familia de los lípidos, pero el colesterol tiene una función estructural y los triglicéridos tienen una función energética.

El exceso de colesterol LDL y el exceso de triglicéridos aumentan el riesgo cardiovascular, y si los triglicéridos están muy altos también pueden producir una pancreatitis.

Se debe abandonar la ingesta de alcohol y tabaco, limitar el consumo de grasas saturadas e hidratos de carbono y aumentar el consumo de fibra. Además, aumentar el grado de actividad física es igualmente beneficioso.

La mayoría de la gente tolera muy bien las estatinas. Un pequeño porcentaje de pacientes pueden experimentar molestias gastrointestinales, cefalea, mareo, dolores musculares (<1%) o elevación significativa de transaminasas (1%).

El balance riesgo beneficio de estos fármacos es excelente, de los mejores en medicina: Su uso de acuerdo a las guías terapéuticas disminuye la incidencia de eventos cardiovasculares hasta un 30% y el riesgo de muerte hasta un 20%, mientras que los efectos secundarios graves son excepcionales.

Además son fármacos muy baratos, ya que sus patentes de uso expiraron hace años.

No se recomienda. El control de los niveles de lípidos se produce gracias al fármaco. Si se suspende, los niveles suelen volver a su estado previo en pocas semanas. Los beneficios cardiovasculares asociados a la disminución de los niveles de lípidos aterogénicos son más relevantes cuanto más tiempo permanezcan bajos.

Las modificaciones del estilo de vida, asociadas o no al uso de complementos alimenticios como los esteroles vegetales o la monacolina K, pueden disminuir los niveles de colesterol en torno a un 10-20%. Esto solo suele ser suficiente en pacientes con elevaciones modestas de colesterol y bajo riesgo cardiovascular.

Si tienes el colesterol LDL muy alto o un riesgo cardiovascular elevado es muy probable que necesites terapia farmacológica. Por otro lado, los niveles de triglicéridos suelen responder mejor a los cambios del estilo de vida, siempre que los niveles no sean muy altos.