Patología Ósea

Las hormonas y el hueso

Los huesos son órganos vivos que se renuevan por completo cada pocos años. Para mantener este proceso, el hueso necesita integrar constantemente dos minerales fundamentales: el calcio y el fósforo.

Este proceso de renovación esta dirigido por varias hormonas:

– La Vitamina D favorece que el calcio y el fósforo entren desde el alimento a la sangre y se incorporen al hueso.

– La paratohormona (PTH) aumenta los niveles de calcio en sangre, sacándolo, en parte, de los huesos.

– Los estrógenos y la testosterona protegen frente a la destrucción ósea.

Hormonas tiroideas: Favorecen la destrucción ósea si hay niveles excesivos.

Cortisol: Favorece la destrucción ósea si hay niveles excesivos.

Patologías del metabolismo óseo

Si las hormonas no funcionan correctamente o faltan minerales, el proceso de renovación falla y aparecen las enfermedades del metabolismo óseo. Aquí te explicamos las más comunes:
1. Osteoporosis: Es la patología ósea más frecuente, afecta a 1 de cada 5 personas en el mundo. En la osteoporosis el hueso se vuelve más poroso y frágil porque se destruye más tejido del que se fabrica. No duele por sí misma, pero aumenta mucho el riesgo de fracturas ante golpes mínimos. Tiene diversas causas, entre las que se cuentan la desnutrición, el alcoholismo, tabaquismo, la diabetes, el hiperparatiroidismo, el envejecimiento o la menopausia.
2. Hiperparatiroidismo: Ocurre cuando las glándulas paratiroides fabrican demasiada hormona PTH. Esto obliga al hueso a liberar su calcio hacia la sangre, debilitando la estructura ósea y produciendo osteoporosis. Además, el exceso de calcio en la sangre puede causar piedras en el riñón.
3. Osteomalacia: Consiste en un déficit de mineralización de los huesos por falta de vitamina D, calcio o fósforo. Puede causar dolor óseo generalizado, fracturas  y debilidad muscular de las piernas. En los niños esta enfermedad se conoce como raquitismo.
4. Enfermedad de Paget: En esta patología, el proceso de renovación del hueso está acelerado y desorganizado. El cuerpo fabrica hueso nuevo muy rápido, pero de mala calidad y con una forma anormal, lo que puede causar deformidades, fracturas o dolor óseo localizado. Se produce por tendencia genética, normalmente en mayores de 50 años.

Diagnóstico de la patología ósea

En patología metabólica ósea utilizamos varias pruebas para diagnosticar y monitorizar el tratamiento de las distintas enfermedades. Aquí se explican en líneas generales:

1. Analítica: Permite estudiar los niveles de calcio, fósforo, vitamina D, PTH y marcadores de remodelado óseo como la fosfatasa alcalina ósea, el P1NP o el CTX.

2. Densitometría: Sirve para estudiar la densidad mineral de los huesos mediante rayos X. Se trata de una especie de radiografía que se hace sobre la cadera y la columna lumbar.
3. Radiografía convencional: La utilizamos para confirmar posibles fracturas y buscar signos específicos de patologías como la enfermedad de Paget, el hiperparatiroidismo o la osteomalacia.
4. Gammagrafía: Es una técnica que consiste en administrar un medicamento radiactivo para buscar alteraciones en las glándulas paratiroides y valorar el grado de actividad de la enfermedad de Paget.

Tratamiento de la patología ósea

El tratamiento depende de cada patología. En general, para todas ellas debemos asegurar que los niveles de calcio, fósforo y vitamina D sean los adecuados e intentar disminuir las situaciones que conlleven riesgo de golpes y fracturas.  Además, existen 3 tipos de terapias que serán útiles dependiendo del escenario individual de cada paciente:

1. Fármacos antirresortivos: Estabilizan el hueso. Son clave en el tratamiento de la osteoporosis, la enfermedad de Paget y, a veces, en el hiperparatiroidismo. Se incluyen en este grupo los bifosfonatos, el denosumab y los moduladores selectivos de los receptores de estrógenos. 

2. Fármacos osteoformadores: Ayudan a crear hueso. Se utilizan exclusivamente en la osteoporosis grave. Se incluyen en este grupo la teriparatida, la abaloparatida y el romosozumab.
3. Cirugía: El abordaje quirúrgico se reserva para el tratamiento de algunas fracturas, la deformidad ósea grave en la enfermedad de Paget o la extirpación de las glándulas paratiroides cuando es necesario.

Recursos útiles sobre patología ósea

Consejos para prevenir caidas

Preguntas frecuentes sobre patología ósea

¿La osteoporosis duele?

No. La osteoporosis no duele ni produce ningún síntoma en absoluto. Es una enfermedad que aumenta el riesgo de fractura, lo cual si duele y puede incluso ser mortal.

Los bifosfonatos son fármacos con un perfil de seguridad muy favorable y un balance riesgo-beneficio excelente en pacientes con osteoporosis. Su efecto secundario más frecuente es la posibilidad de causar molestias digestivas, mientras que el más grave es la posibilidad de causar necrosis de mandíbula (<0.3% de los pacientes). Por cada paciente con necrosis de mandíbula se previenen más de 100 fracturas osteoporóticas.
Normalmente utilizamos los bifosfonatos entre 3 y 5 años de manera inicial, y después pueden alternarse periodos de tratamiento y periodos de «vacaciones terapéuticas» en función de la evolución de la densidad mineral ósea y el riesgo de fractura que tenga el paciente.
No es necesario suspender el tratamiento con bifosfonatos para la realización de ningún procedimiento dental, ni siquiera para realizar implantes dentales en la mandíbula. Además, la tasa de éxito de los implantes es la misma que en pacientes no usuarios de bifosfonatos.

Hay varias medidas que las personas pueden llevar a cabo para prevenir la pérdida de densidad mineral ósea:

1. Asegurar una adecuada ingestión de calcio (1000 mg/día) y vitamina D (600 UI/día).

2. Evitar el tabaco y el alcohol.

3. Mantener un peso adecuado. Un IMC < 20 kg/m2 se relaciona con mayor riesgo de presentar osteoporosis.

4. Realizar actividad física para promover el desarrollo del equilibro y la fuerza.

¡Es un error frecuente! Se deben suspender los suplementos de calcio en forma de pastillas, pero en general la dieta tiene que tener una cantidad normal de calcio. Las dietas bajas en calcio pueden aumentar el riesgo de piedras en el riñón porque aumenta la absorción intestinal de oxalato. A menos que tu médico te indique lo contrario, debes mantener una ingesta de calcio normal y beber al menos 2 litros de agua al día.
¡Es un error frecuente! Se deben suspender los suplementos de calcio en forma de pastillas, pero en general la dieta tiene que tener una cantidad normal de calcio. Las dietas bajas en calcio pueden aumentar el riesgo de piedras en el riñón porque aumenta la absorción intestinal de oxalato. A menos que tu médico te indique lo contrario, debes mantener una ingesta de calcio normal y beber al menos 2 litros de agua al día.