Tiroides

Hipotiroidismo
Hipertiroidismo
Cáncer de tiroides
Nódulos tiroideos
Suplementos y tiroides

¿Qué es la glándula tiroides?

La glándula tiroides es un órgano pequeño con forma de mariposa situado justo debajo de la nuez de Adán, en el cuello. Actúa como centro de control del metabolismo, influyendo en el funcionamiento de prácticamente todas las células del cuerpo.
La tiroides lleva a cabo su función mediante la síntesis de hormona tiroidea, llamada tiroxina o T4. Cuanta más tiroxina produce más aumenta el metabolismo, esto es, más energía utilizan las células y más proteínas construyen.
La tiroxina regula el funcionamiento de todos los órganos, influyendo en el ritmo cardiaco, el ritmo intestinal, el sueño, el estado de ánimo, la caída del cabello o el crecimiento y desarrollo cognitivo de los niños. Además, es fundamental para que el embarazo pueda desarrollarse con normalidad.
La hormona tiroidea también tiene cierta influencia sobre el peso, aunque es mucho más limitada de lo que la gente cree. Un paciente con hipotiroidismo puede presentar una ganancia de peso de 2 a 5 kg sobre su peso habitual, si una persona con hipotiroidismo esta ganando más peso probablemente haya otros factores implicados.

Alteraciones tiroideas

La glándula tiroides puede sufrir alteraciones funcionales o estructurales, que no tienen nada que ver entre sí. La alteración de la función tiroidea consiste en el déficit o exceso de producción de hormona tiroidea, mientras que la alteración estructural se produce cuando la glándula presenta nódulos, cáncer o un crecimiento excesivo.
Las alteraciones de la función tiroidea producen sintomatología muy variada como cansancio, cambios de peso, alteraciones del ánimo, alteraciones del ciclo menstrual, caída del cabello, temblores o palpitaciones.

La función tiroidea se valora mediante un análisis de sangre, mirando los valores de la hormona estimulante del tiroides o TSH.

Si la TSH sube es porque la tiroides no produce hormona suficiente, es la forma que tiene el cerebro de ordenarle que produzca más T4, y viceversa. Por tanto, el hipotiroidismo se manifiesta como una TSH demasiado alta y el hipertiroidismo como una TSH demasiado baja.
Una TSH normal quiere decir que el cerebro considera normal la cantidad de hormona tiroidea que tiene el cuerpo. Por tanto, en este caso, si el paciente tiene algún síntoma no puede ser atribuido a una función alterada del tiroides: Hay que buscar otra causa que lo justifique.
La patología estructural más destacable de la tiroides son los nódulos tiroideos , y como toda patología estructural del tiroides deben valorarse mediante una ecografía. Estos nódulos son masas de células o líquido que se forman en la glándula y están presentes en 1 de cada 3 personas.
El 95% de los nódulos son benignos, y el otro 5% se corresponden con cáncer de tiroides. En general podemos saber si son benignos mediante la ecografía, pero si nos quedan dudas pueden puncionarse para examinarlos al microscopio.

Tratamiento de la patología tiroidea

Respecto a la patología funcional del tiroides, hay que diferenciar las dos situaciones principales:

En caso de hipotiroidismo utilizamos hormona tiroidea el pastillas para suplir el déficit hormonal.

En caso de hipertiroidismo utilizamos medicación para disminuir la producción de hormona tiroidea, y a veces yodo radioactivo o cirugía para destruir la glándula y establecer un nivel adecuado de hormona mediante la administración sustitutiva de tiroxina en comprimidos.

Respecto a la patología estructural, el tratamiento cuando se requiere normalmente es quirúrgico. No obstante, los nódulos benignos que son muy grandes pueden tratarse con radiofrecuencia, yodo radiactivo o inyectandoles etanol.

Preguntas frecuentes sobre la tiroides

¿Tener un nódulo tiroideo significa que tengo cáncer?
No. La gran mayoría de los nódulos tiroideos (más del 95%) son benignos. Un nódulo es simplemente un crecimiento localizado de células o un quiste con líquido. Si detectamos uno, realizaremos una ecografía para valorar si por sus características requiere seguimiento o una punción diagnóstica.
No. La TSH es un indicador muy fiable de las necesidades de hormona tiroidea del organismo, excepto en casos muy raros de hipopituitarismo. Por tanto, si la TSH es normal, la cantidad de hormona tiroidea presente en el organismo es la adecuada, y si el paciente tiene algún síntoma no se puede atribuir a las hormonas tiroideas.
El hipotiroidismo no tratado ralentiza el metabolismo , lo que puede causar una ganancia moderada de peso (de 2 a 5 kg). Sin embargo, una vez que el tratamiento con levotiroxina ajusta tus niveles de TSH , la dificultad para perder peso suele deberse a otros factores metabólicos o de estilo de vida.
Depende de la causa del hipotiroidismo. Si el hipotiroidismo se debe a una tiroiditis de Hashimoto o a una cirugía tiroidea el tratamiento suele ser crónico e indefinido. Sin embargo, existen casos de tiroiditis puntuales en los que la necesidad de medicación puede ser transitoria.

Existe mucha desinformación respecto a la relación entre la dieta y el tiroides. En primer lugar tenemos que saber que ningún alimento es bueno ni malo para el tiroides, todos tienen un efecto neutro (incluyendo el gluten, la lactosa y las crucíferas).

No obstante, existen dos oligoelementos que si tienen un papel en la patología tiroidea:

– Un consumo deficitario de yodo puede producir bocio e hipotiroidismo en el largo plazo, mientras que un consumo excesivo puede bloquear tu glándula o hiperestimularla dependiendo de tu predisposición genética.

– La suplementación con selenio puede mejorar la evolución de la oftalmopatía tiroidea leve asociada a enfermedad de Graves, pero no tiene ningún papel en el hipotiroidismo u otras patologías tiroideas.

Debes acudir al endocrino si notas síntomas compatibles con trastornos tiroideos:

Nódulos: Bultos en el cuello, dificultad para tragar o afonía.

Hipotiroidismo: Cansancio, aumento de peso, pérdida de cabello, estreñimiento, frío, sequedad de piel, alteraciones del ánimo.

Hipertiroidismo: Pérdida de peso, palpitaciones, temblores, diarrea, ansiedad, insomnio.

También debes consultar si planeas quedarte embarazada y tienes antecedentes familiares o personales de patología tiroidea, o si estás teniendo dificultades para quedarte embarazada.