Hipertrigliceridemia

¿Qué es la hipertrigliceridemia?

Los triglicéridos son las moléculas de grasa que se almacenan en el tejido adiposo como forma de reserva energética del organismo. Viajan por la sangre unidos a proteínas, principalmente en forma de quilomicrones y partículas VLDL. Su nivel excesivo favorece la arterioesclerosis y en casos graves puede llegar a producir pancreatitis.

Los pacientes con hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia o niveles elevados de lipoproteína A tienen más riesgo de sufrir infartos, ictus y otros tipos de enfermedad cardiovascular.

Diagnóstico de hipertrigliceridemia

Para diagnosticar la hipertrigliceridemia medimos los niveles de triglicéridos en un análisis de sangre tras un ayuno de 12 horas (se puede beber agua).  Niveles por encima de 150 mg/dl se consideran patológicos.

Además en la sangre podemos realizar test genéticos si sospechamos la presencia de dislipemias monogénicas como la hipertrigliceridemia familiar.

Tratamiento de la hipertrigliceridemia

El objetivo principal en los pacientes con hipertrigliceridemia es disminuir su riesgo cardiovascular, y en caso de elevaciones muy graves (> 500 mg/dl), prevenir la pancreatitis aguda. Estas son nuestras herramientas principales:

1. Cambios de estilo de vida: A diferencia del colesterol, el nivel de triglicéridos es muy sensible a los cambios de estilo de vida. Es fundamental eliminar el alcohol y la ingesta de harinas procesadas y azúcares simples para controlar los niveles de triglicéridos, y también es muy beneficioso realizar ejercicio físico con regularidad.

2. Complementos alimenticios: La suplementación con ácidos grasos omega 3 puede disminuir el nivel de triglicéridos entre un 10% y un 30% dependiendo de la dosis, que nunca debe superar los 2 g/día si se toman sin supervisión médica.

3. Fármacos: Las estatinas constituyen los fármacos de primera elección para tratar la hipertrigliceridemia por su capacidad para reducir el riesgo cardiovascular, aunque los más efectivos para disminuir la cantidad de triglicéridos son unos fármacos llamados fibratos y el icosapento de etilo (una variante de acido omega 3, pero muy concentrado). El uso de estos fármacos requiere supervisión médica, ya que pueden interaccionar entre sí.